El nombre Lavanda proviene del latín Lavare (Lavar). Gracias a sus propiedades de purificación y limpieza es relajante, ayuda a la sanación espiritual y material, atrae energía positiva y renovada a la atmósfera y los espacios donde se utilice esta hierba sagrada.
Composición: Hierbas, resinas, biomasa de frutas, carbón vegetal, aglutinante natural y sal.